Ayer martes 25 de octubre entraron en servicio diez nuevos kilómetros de la A-23, correspondientes al tramo Sabiñánigo-Jaca, que supone una inversión superior a los treinta millones de euros.
El inicio del tramo se sitúa en la intersección oeste de Sabiñánigo, siendo su trazado sensiblemente paralelo al actual trazado de la N-330 y finalizando el mismo en el acceso este de Jaca.
Se han construido dos enlaces en Martillué y Guasa, dando acceso el primero a las localidades de Martillué y Espuéndolas y el segundo a las de Guasa e Ipas. Se han realizado además 35 viales para mantener la accesibilidad del territorio.
El drenaje longitudinal se asegura mediante cunetas, drenes, bordillos y bajantes y el transversal se completa con 32 obras de fábrica, que además de su misión de drenaje, aseguran la permeabilidad a la fauna.
En el capitulo de estructuras, se han ejecutado cuatro puentes, tres de ellos para salvar sendos barrancos (Borrés, Espuéndolas y Revisé) y otro para salvar el río Gas.
Asimismo, se han ejecutado tres estructuras para resolver un paso de camino, otro para restituir el acceso a Espuéndolas y Martillué y un tercero para reposición de la línea de ferrocarril Huesca-canfranc.
Como obras complementarias se han dispuesto pasos de mediana, cerramiento en todo el tramo de autovía y canalizaciones para servicios.



Así lo ha anunciado el consejero de Fomento y Vivienda, Anai Astiz Medrano, en una visita realizada a las obras.
Técnicos de Adif y Renfe continúan trabajando en las labores de reparación y restablecimiento del tramo Jaca-Canfranc, afectado por el descarrilamiento de un tren de mercancías el pasado lunes. Desde el momento de la incidencia, se mantiene interrumpida la circulación de trenes de Media Distancia en este trayecto, por lo que Renfe ha establecido un servicio alternativo por carretera entre las estaciones de Sabiñánigo y Canfranc para facilitar la movilidad de los viajeros y ha reforzado los servicios de información y atención al cliente en las estaciones de Jaca y Canfranc.