Sebastián Alvaro dirigió durante 27 años 1982-2009 el programa de Televisión Española Al filo de lo imposible así como las series De cero a ocho mil y La tierra que heredamos.
Es columnista del diario deportivo As y tiene una sección de aventura y deportes de alto riesgo en el programa de radio El larguero de la cadena Ser que dirige José Ramón de la Morena.
Ha publicado diversos libros sobre aventuras entre los que se encuentran Conversaciones con Reinhold Messner (2002), El sentimiento de la montaña. Doscientos años de soledad (2002). Robando tiempo a la muerte (2000) y Tierra de aventura (1998).
Obtuvo a lo largo de su trayectoria numerosos premios: dos medallas en el Festival Internacional de Nueva York, premios en distintos festivales como Calcuta, Banff o Torelló, las medallas de oro y plata en el Festival de Hamburgo, dos premios Ondas y nueve premios de la Academia de la Televisión.
En 2006 se le galardonó con el Premio Nacional del Deporte.
Hoy, hablamos con él y le hacemos esta entrevista. Si quieres conocer todas sus andaduras puedes visitar su blog www.sebastianalvaro.es/.
JacaDigital: Posiblemente te hayan hecho 1000 entrevistas sobre tu trabajo, tus conquistas en tus retos marcados. Yo, que sólo te conozco como una de las personas, junto con tu mujer Carmen, más sencillas, amables y cercanas, quiero saber un poco más sobre tus emociones, sentimientos...,¿Cómo conociste a Carmen?
Sebastián Álvaro: Pues en una academia en el centro de Madrid mientras preparaba el acceso a la universidad. Yo venía de hacer maestría industrial y necesitaba hacer el COU para poder ingresar en la facultad de periodismo. Me costó muy poco pero al final, por aquello de la ley de convalidaciones que no salió a tiempo, tuve que estar dos años en aquella academia donde conocí a un montón de gente interesante. Pero lo mejor de todo fue que encontré a Carmen. De aquello ya hace muchos años, pero es lo mejor que me ha pasado en mi vida.
JD: ¿De qué manera te ha ayudado en tú peregrinaje por la vida?
SA: Estando a mi lado. La gente a la que queremos sólo tiene que estar a tu lado. En los buenos momentos, que han sido la mayoría, pero también en los malos momentos en los tristes y amargos que, aunque pocos, también los ha habido. Nunca hubiera podido hacer este tipo de vida sin tener una mujer como ella. Y lo más probable es que, cualquier otra, mi vida hubiera sido un completo desastre. O, en el mejor de los casos, muy diferente de lo que ha sido. A pesar de las separaciones y de la dureza de algunos momentos, sobre todo cuando he perdido buenos amigos, creo que hemos compartido una buena vida, llena de emociones y de alegrías. De momentos únicos que muy poca gente ha podido vivir, a los pies del Everest, del K2, ayudando a la gente de Hushé, o subiendo a la montaña más alta de Honduras. Hemos tenido, además, una rica vida profesional. Y, lo más importante, un hijo maravilloso que será nuestra continuación cuando nosotros ya no estemos.
JD: ¿Cuál es el pensamiento más grande que has tenido dentro de tu saco de dormir en medio de una montaña?
SA: Sentirte pequeñito y vulnerable y, al tiempo, sentir que formas parte de este Universo infinito del que tu eres sólo un átomo infinitesimal.
JD: ¿La frase más bonita que has oído en cualquiera de esos idiomas?
SA: Hemos estado rezando por ti y tu familia durante todo el invierno. (me lo dicen las mujeres de Hushé cuando regreso en verano. Me la dicen en baltí, una especie de tibetano arcaico).
JD: ¿Qué país tiene el alma más pura de los que has visitado?
SA: La gente más sencilla de todos los sitios perdidos en los que he estado, sean campesinos en la India, porteadores en Nepal o Pakistán, nómadas tibetanos en la planicie a casi cinco mil metros... Desgraciadamente los países no tienen alma, y cuando la tienen generalmente no es la más admirable, sino las personas. Y una de las cosas que he aprendido en estos 30 años de viajes es a compartir la vida sólo con la buena gente, y a no querer saber nada de la mala gente, que no son muchos pero joden mucho, se hacen notar mucho y siempre que pueden te hacen daño.
JD: ¿Has sabido "rascar" de tus logros para esos países?
SA: Desde el principio me propuse ayudar a la pobre gente de estos países. Siempre me porté bien y pagué bien a los porteadores en mis expediciones. Parece obvio pero he sido testigo innumerables veces de que no siempre sucede así. Me implicaba en dar medicinas y ayudaba a los porteadores más necesitados, y que más se lo merecían, con la escuela de sus hijos o en otras muchas cosas. Pero eran cosas puntuales y yo sabía que tenía que hacer algo más. Así que desde hace once años puse en marcha (junto con la ONG Sarabastall, de Caspe) un proyecto de ayuda y cooperación en la aldea de Hushé, una aldea del Karakorum donde están los mejores porteadores de Pakistán, y donde tengo muchos amigos. Este proyecto es uno de los mejores proyectos que llevan a cabo españoles en Asia Central y ha sido todo un modelo de éxito que a partir de este verano vamos a llevar a Arandu, otra aldea perdida del Karakorum.
JD: En tú reciente cumpleaños, te veo rodeado de muchos amigos, con una cara de felicidad no puntual. ¿Eres feliz?
SA: Pues, rememorando una canción de Silvio Rodríguez, "cuan solamente puede serlo un hombre en esta tierra y en este instante". Creo que no existe la felicidad para siempre. Existen momentos de felicidad y de plenitud, y generalmente son aquellos que compartes con gente a la que quieres. Instantes maravillosos en los que nos sentimos plenos y en paz, en equilibrio con el mundo que nos rodea. Pero también sabemos que, inevitablemente, nos esperan malos momentos y que al final tenemos que morir. Y eso nos desasosiega. Y en la profesión que he elegido eso es muy frecuente. Desde que comencé a realizar expediciones al Himalaya en el año 1981, he perdido a más de 25 amigos o conocidos muy cercanos. La cercanía de la muerte nos hace mejores personas pero también nos inunda de tristeza. Así que, en efecto, soy feliz. A veces.
JD: ¿Te hace ilusión que muchísimas personas te esperen hasta el final del Larguero, para escucharte un poquito?
SA: Creo que da sentido a mi trabajo. Y me hace ilusión que buena parte de las personas que me seguían por mi trabajo en "Al Filo" desde que me despidieron de TVE me siguen todos los lunes en el Larguero y los jueves en AS.
JD: Tenéis un hijo, ¿qué es lo que más apreciáis de él?
SA: Pues que nos ha salido una buena persona. Es muy bueno en su profesión y muy eficiente en todo lo que hace, sea montando imágenes, o haciendo de cámara o realizando labores de producción. Pero es una buenísima persona, solidario, bondadoso y sacrificado. Esos son valores que le hemos enseñado en casa (sobre todo Carmen que de niño ha estado mucho más tiempo con él) y son los más importantes que dirigen nuestra actividad cotidiana y los que te acompañan toda la vida. He visto tan mala gente, he sufrido tantas decepciones, de tipos que dicen ser tus amigos y luego se comportan de forma indigna y rastrera, que ser una buena persona (aunque algunos piensen que eres tonto) me parece que es la mejor herencia que hemos transmitido a nuestro hijo.
JD: Os gusta Sabina a los dos, aves de paso ¿ somos todos o sólo los que saben gozar de la vida viéndolo todo al vuelo y aprovechando cada minuto de la vida?
SA: Bueno los dos somos (o he sido) rockeros y por eso nos gusta esa canción de nuestros buenos amigos Sabina y Varona. Y, en efecto, hay que vivir la vida como si fuese el último día que nos queda. Cuando tengo dudas sobre algo que tengo que hacer a veces me pregunto si esa sería la última cosa que me gustaría hacer. Por supuesto eso no quiere decir que no seamos prudentes, o que hagamos el tonto o nos comportamos banalmente. Pero compartir buenos momentos con la gente que queremos, la familia o los amigos, es lo más recomendable.
JD: La palabra sostenibilidad es igual a equilibrio y sino ¡zas| ¿te caes al suelo?
SA: Bueno esta crisis que estamos viviendo, que no es una crisis más sino un cambio de sistema, es en el fondo una crisis de globalización que lo que pone de manifiesto es precisamente la capacidad del ser humano para vivir en equilibrio con el planeta y entre nosotros. Y ese es el reto no del futuro sino de ahora mismo: siete mil millones en un planeta pequeñito con unos recursos limitados. La respuesta a esa pregunta no es fácil y tiene muchos interrogantes que no se si estamos en condiciones de resolver de forma razonable.
JD: Define sentimiento por la montaña, por la vida, por las personas y por la amistad.
SA: El sentimiento de la Montaña es el poso que ha quedado, a lo largo de estos dos últimos siglos de todos aquellos que nos precedieron en esta aventura de subir montañas, impulsados por la ciencia, la ilustración, la curiosidad y el deseo de saber más y querer llegar más lejos y más alto. Ese poso y esos valores, transmitidos en libros, documentales, cuadros, poemas y música, son los que nos hacen mejores y los que no debemos olvidar. Subir montañas, por hacerlo más rápido, por batir records, eso es sólo deporte y no me interesa nada. Dejar tirado a alguien herido sin ayudarle o ver algunos comportamientos de algunas expediciones comerciales, utilizando oxígeno desde el campo base y cambio de modelito cada día para presumir en una feria de vanidades, eso no tiene nada que ver con el alpinismo que he practicado y el que nos enseñaron los más grandes, de Whymper a Messner, pasando por mi buen amigo Bonatti. El sentimiento de la vida en buena medida ya lo he expuesto anteriormente. Hay que vivir siendo consecuente con lo que pensamos y con los valores que defendemos. Y eso (en contra de lo que pensaba cuando era más joven) tiene más que ver con el sentimiento que con la ideología. Hay buena o mala gente, sin más, hay personas que te ayudan y tratan de hacerte la vida más agradable (desde la oficina de Correos a la camarera del restaurante) y otros que van a joderte hasta la más mínima cosa. Por tanto es clave en tu vida que te reúnas de buena gente. Si todo el mundo hiciera igual esos pocos canallas quedarían aislados. Pero no es así y desgraciadamente hay muchas personas así llegan a puestos importantes donde deciden cosas fundamentales de nuestras vidas. Y respecto a la amistad, (y en general para todo, la vida, el amor, los amigos), se puede perdonar todo menos la deslealtad.
JD: 26 de Noviembre de 2008, Real Café Bernabéu, Madrid. ¿Quién te llama Jefe?
SA: Buena parte de los amigos y compañeros que estuvieron bajo mis ordenes haciendo ese proyecto maravilloso que fue "Al Filo de lo Imposible" Casi todos ellos sabían que el ejemplo de Ernest Shackleton ha sido uno de los que han dirigido mis acciones a la hora de dirigir "Al Filo". A Shackleton sus hombres le llamaban "Jefe" y pienso que quizás sea el mayor honor al que una persona, que tiene responsabilidades, puede acceder. En mi caso es así. Todavía hay muchos amigos, que ya no trabajan conmigo, que me siguen llamando así. Para mi es un orgullo y un honor.
JD: Los gorilas de la montaña del Bosque de Bwindi, ¿te han dicho algo para el resto de la humanidad?
SA: Que vivimos en un pequeño lugar situado "en las orillas del océano cósmico", que todas las criaturas vivas estamos conectadas y que conservar los últimos lugares salvajes de la Tierra, donde aún se conserva la grandeza del planeta en el que vivimos, no sólo es una obligación es nuestra única opción de supervivencia.
JD: ¿Con qué eres sencillamente feliz?
SA: Estando en un sitio como Jaca, rodeado de buena gente o subiendo,por ejemplo, a la Peña Oroel o haciendo un tramo del Camino de Santiago en bici.





El próximo sábado, 17 de marzo, con motivo de la edición 2012 del Jaca Club de Jazz, podremos ver en el Palacio de Congresos de nuestra ciudad la actuación de Patricia Kraus.
Así lo ha anunciado el consejero de Fomento y Vivienda, Anai Astiz Medrano, en una visita realizada a las obras.
Durante este mes de agosto se han adjudicado nuevas obras de peatonalización, en este caso las correspondientes al último tramo pendiente de la calle Zocotín y su confluencia con la Calle San Nicolás y Plaza de Ripa.